martes, 30 de agosto de 2016

Japón y la Revolución Mexicana


A pesar de la gran distancia que separa a Japón de México, varios japoneses tuvieron un papel activo dentro de la Revolución Mexicana, desde soldados que estuvieron en el campo de batalla, hasta diplomáticos que pelearon a su manera de una forma más protocolaria.

Durante esta época, muchos inmigrantes japoneses participaron en la Revolución Mexicana, uniéndose al bando constitucionalista, luchando por los ideales de la revolución. De entre estos japoneses se pueden destacar Kisaburo Yamane, quien alcanzó el grado de Capitán de Infantería y Fusaichi Otakora, quien ocupó el rango de Capitán de Caballería. Ambos se casaron con mexicanas y se asentaron en el país.  En el caso de Yamame, quien adoptó en México el nombre de Antonio Kisaburo Yamame, llegó a tierras mexicanas en 1888, cuando sólo tenía dieciocho años. Él aprendió y trabajó en varios empleos eventuales hasta que se unió a las filas revolucionarias en 1911. También formó parte de la Legión de Honor Mexicana.

Otro japonés que destacó en la Revolución Mexicana fue Kingo Nonaka. De origen humilde, trabajó en el campo y en el buceo de pesca de perlas en su natal Japón. Llega a México a la edad de diecisiete años, trasladándose primero a Oaxaca para trabajar en una plantación de café. Estando en México, adopta el nombre de José Genaro Kingo Nonaka. Posteriormente emprende un viaje rumbo a los Estados Unidos, haciendo primero una escala en Chihuahua, en donde aprendió de forma autodidacta Enfermería en un hospital cercano. Kingo Nonaka se encontraba en Casas Grandes, cuando las fuerzas de Francisco I. Madero atacaron al ejército federal que estaba asentado en el lugar. Debido a las habilidades que había adquirido en enfermería, Nonaka fue llamado para curar una herida en la mano de Madero, hecho que lo llevó a unirse al bando revolucionario de Madero. Posteriormente participó en el Batallón de Sanidad de la División del Norte que dirigía Francisco Villa, obteniendo el rango de Capitán. Más tarde, sirvió a las fuerzas de Álvaro Obregón. Debido a su actuación durante la Revolución Mexicana, en 1967 el gobierno mexicano le otorga la medalla al mérito por su servicio.

Durante el golpe militar en contra de Madero en 1913, conocido como la "Decena Trágica", la familia del presidente Madero buscó asilo en la legación japonesa encabezada por el Sr. Kumaichi Horiguchi, quien los acogió y protegió de los soldados de Victoriano Huerta, a pesar de que existían rumores de un posible ataque a la misión japonesa. No sólo el diplomático protegió a la familia de Madero, los japoneses residentes en la Ciudad de México acudieron en masa y los escoltaron. El propio Kumaichi Horiguchi extendió la bandera japonesa en la entrada de la embajada y amenazó a los soldados de Huerta a entrar con la consecuencia de crear un incidente internacional. Unos veinte japoneses, encabezados por el embajador, hicieron guardia con sus katanas esperando un ataque que nunca llegó.

Por su parte, Kinta Arai, miembro de esta misma legación respaldó al embajador cubano Manuel Márquez Sterling para salvar la vida del Presidente Madero, emitiendo un salvoconducto con destino a Cuba. Sin embargo, con el incumplimiento del gobierno de Victoriano Huerta de respetar las vidas Madero y de Pino Suárez, se suspenden las relaciones diplomáticas, al no tolerar  la injerencia del embajador estadounidense en el conflicto.  Arai fue el que propuso la idea de extender la bandera de Japón en la entrada de la embajada  cuando el ejército de Huerta pretendió ingresar a la misma y llevarse a la familia de Madero.








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